sábado 4 de julio de 2009

La ikurriña vuelve a Palacio


Ha tenido que llegar un inquilino socialista a Ajuria Enea para que Sanz se atreva a exhibir una ikurriña en el Palacio de Navarra. El 'milagro' lo consiguió ayer Patxi López, que en una jornada llena de gestos, incluso se atrevió a chapurrear en su incipiente euskera

Hacía 13 años, desde que Iñaki Cabasés abandonó la consejería de Industria del Gobierno tripartito, que la ikurriña no protagonizaba un acto institucional del Ejecutivo navarro. Lo hacía, sin embargo, como gesto de cortesía hacia una autoridad invitada, fórmula a la que, curiosamente, han tenido que recurrir algunos ayuntamientos de la Comunidad Foral para sortear la obsesiva Ley de Símbolos y poder ondear la enseña vasca durante las fiestas patronales.

Tras años enrocado en su atalaya particular, Miguel Sanz no dudó en abrir las murallas del reino -cerradas a cal y canto para los distintos gobiernos nacionalistas- a Patxi López, el lehendakari del cambio, que pudo volver a Vitoria con la legalización de EiTB bajo el brazo, y con el reiterado "respeto institucional" y un cambio en el mapa del tiempo como único peaje. Un acuerdo similar al que Ardanza y Otano firmaron en 1996, y que el propio Sanz se encargó de convertir en papel mojado.

La visita del lehendakari bien merecía una alfombra roja. Era la primera a otra comunidad desde su investidura, y había elegido Navarra por el "vínculo especial" que une ambas comunidades. Sanz, históricamente reacio a cualquier aproximación a lo vasco, ni se inmutó. Siguió sonriente, amigable y relajado. Cómplice un López que llegó como el líder capaz de recomponer los puentes con el viejo reino, y que regresó a casa con la garantía de que Navarra ya no hará oposición al Ejecutivo vasco. "Nuestros pactos de Gobierno son un ejemplo para los partidos mayoritarios", espetó Sanz, olvidando que en la CAV, el mayoritario está en la oposición.

Pero era un día para los símbolos y los gestos. Para normalizar lo que algunos se esforzaron en enredar. López, incluso, hasta se atrevió a iniciar su intervención en euskera ante una treintena de periodistas, reflejo de la expectación social y mediática que había despertado el fin del bloqueo foral. Ambos presidentes le dieron carpetazo con un apretón de manos y un protocolo de intenciones que, más allá de las buenas voluntades, lleva a pensar si el euskera, las comunicaciones y el apoyo conjunto a las empresas no son cuestiones de interés general que deberían estar por encima del color político.

Pero eso ya es pasado. "Son tiempos nuevos en las relaciones entre Navarra y la CAV", dijo López. Tanto, que hasta Sanz deseó que el Athletic siga en Primera División. Aunque fiche a medio Tajonar. El corellano, incluso, acabó poteando con el portugalujo por la Pamplona presanferminera. Lo hizo, eso sí, después de intercambiarse los respectivos números de móvil. Del suyo, dicen, llamará López cuando quiera poner en práctica la "normalización". Sanz seguro que será receptivo. Ahora somos "vecinos especiales".

3 comentarios:

Redacción LTXD dijo...

Alguien tendría que entrar de oficio por semejante exhibición de la bicrucífera en el Palacio. ;-)

Jon dijo...

¿A Sanz no le van a encarcelar por poner la ikurriña en Iruña?

Amaiur Elizari dijo...

Igual a Sanz le meten al trullo por la Ley de Símbolos de Navarra, no sería mala!!!