Algo que no hace la nostalgia es darte la oportunidad de percatarte que hay mucho más allá de una cicatriz, lo que hace que los días cuenten es ese sabor a deleite cuando te paras en mitad de la nada y te das cuenta que a tu alrededor existen vidas asombrosas y sorprendentes caminando y mirándote con mucha admiración, creyendo que cada paso dado es un regalo enlazado para que puedas abrirlo y sonreír. Quizás el mayor revés social que te puede dar la vida en tu rostro es el no saber degustar el momento y la compañía. Pero en esta ocasión, haré una excepción.
Sonrientes
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Desde la ventana de mi casa se ve el campo 4 del Annapurna. Y desde la
cocina, desde el baño, desde el cuarto de estar, desde donde escribo esto.
Lo veo ...
Hace 3 horas




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