jueves, 27 de enero de 2011

Me aburro


Escuchaba en una entrevista al ilustre por pocos y vilipendiado por el resto Ramoncín, y me dieron ganas de apagar la televisión de plasma. El tipo, avispado como él solo, iniciaba el diálogo dando la lata con la dichosa SGAE y la irritante Ley Sinde. Me llamo la atención ver a Loquillo entrevistar al que fuera príncipe del Pop español, con el talante más profesional posible, tosiendo en cada pausa y cruzando las piernas cada minuto y medio -digno coloquio de barra de bar-, donde el amadísimo rockero bebía de sus aguas hasta acabar empachado de tanto pollo frito. Solo le faltó preguntar por la familia. Ramoncín, quien sabe conservar su discurso mejor que su propio porte de universitario, hablaba de “robos a la humanidad” y se le llenaba la boca con las palabras “cultura” o “artistas”. Cuando la conversación apuraba los tres minutos de duración, el interrogado comenzó a enloquecer y metió en el mismo saco, midiendo con el mismo rasero, a –cito textualmente- un elenco de “creadores del pasado siglo” como Bob Dylan, Chenoa, Amaia Montero, la dupla Lennon/McCartney o el mismísimo Raphael. También vomitó sandeces del estilo de “si Amaia Montero o Chenoa hubieran vivido en la misma época de los Stones o los Beatles, hubieran vendido más”. Sr. Ramoncín, vale que defienda a ultranza su bostezante perorata acerca de la Ley de Protección Intelectual sobre el autor, paso porque quiera hacer cobrar a quien se lucre indebidamente de la producción ajena, incluso miro hacia otro lado y me muerdo la lengua cuando lo veo micrófono en mano, pero lo que dijo el otro día es digno de tratamiento psiquiátrico. ¿Cómo osa usted, bienaventurado centinela artístico, en comparar a quienes trazaron la melodía contracultural de cientos de generaciones, con quienes viven del canto prefabricado en un “Todo a 100” musical? He leído alguna que otra biografía sobre John Lennon, Bruce Springsteen o Keith Richards, entre otros, y algo que siempre me ha despertado curiosidad, es la forma autodidacta que asumieron desde sus comienzos hasta la fecha. Personajes que componían, cantaban y que tocaban por igual el bajo, la guitarra o un piano, además de haber marcado el ritmo a las generaciones venideras. Muy señor mío, dudo mucho que los hijos de mis hijos recuerden un solo disco de Amaia Montero o de Shakira, quienes sobreviven gracias a la producción musical que oferta sus discográficas, sin embargo -puede usted comprobar las listas de ventas-, existen a día de hoy numerosas familias que, cuarenta y tantos años después, siguen oyendo casi con la misma sensación de frescura, discos como Abbey Road o Highway 61 Revisited, gente que aprecia la música, la cultura y el arte. Dudo cada día más en el hecho de creer que todo está inventado, que no queda nada por lo que cantar o escribir, que ya no quedan virtuosos de los de verdad. Por favor, no quiera faltar a nuestra inteligencia haciéndonos ver que dentro de ese repertorio de músicos que usted nombró, existe la más mínima comparación artística. Haga un verdadero ejercicio de autocrítica e higiene mental, y escuche a salud de quienes contrastó en su soflama con sus “triunfitos”, el Exile On Main Street de los Stones, quizás le entren ganas de coger una guitarra y volvamos a verlo sobre un escenario, ganándose de verdad el jornal y no a costa de los vacíos legales que ofrece nuestro país.

2 comentarios:

Aitor Fuckin' Perry dijo...

Te aplaudo con las orejas. No tenía conocimiento de esa entrevista a Ramoncín, la verdad. En cualquier caso sólo con abrir la boca el hombre se retrata ante cualquiera que tenga más de un cromosoma.

Anónimo dijo...

Solo tienes que acudir a un Concierto de Chenoa para comprender lo que dice Ramoncin de ella. Es digna de admirar en el directo.