Nunca creí que la televisión de hoy en día pudiera tomar nota y ejemplo del teatro, como lo leen. El otro día zappeando –curioso verbo- a altas horas de la madrugada, me dio por tejer y entrelazar una serie de datos que me llevó a la conclusión de que toda la parrilla de Telecinco es un claro guiño al legado del gran Buero Vallejo, todo un homenaje el que rinde diariamente la cadena de Fuencarral al dramaturgo español. No me tomen por un loco, atiendan. Si han sido testigos de su faena, sabrán que la obra escrita por Buero Vallejo hace casi medio siglo, El Concierto de San Ovidio, trataba acerca de las miserias que pretendía explotar Valindín, un negociante sin escrúpulos que consiguió, a cambio de un puñado de libras, a seis mendigos ciegos para explotarlos y a la postre convertirlos en espectáculo. Como si de su misma obra Tragaluz se tratara, Buero Vallejo inició un viaje en el tiempo para convertirse en un visionario en tratar de adivinar el futuro, y dio en el clavo. Vasile y la corte que lo rodea, da al público lo que demanda: lo burdo y lo banal… lo mediocre. Muestra a la audiencia las miserias de La Esteban y todo su séquito, les coloca orejas de burro, capirotes de sabios, partituras al revés y la figura de un pavo real presidiendo el plató desde donde van a tocar, es decir, disfrazan y adornan a sus personajes con los mejores trapos para después poder ver al Ondas 2010 pavonearse de un lado a otro del escenario. Telecinco es un traficante sin miramientos, mercadea con sus personajes dando palos de ciego, creando un día sí y al otro también, auténticos juguetes rotos que se asemejan a los invidentes de la obra de Buero Vallejo, aunque eso sí, adaptados a nuestro siglo. Todo ello no es ningún intento en dignificar el ego del ciego como hacen parecer, sino todo lo contrario, se les da cobertura mediática para lucir sus desgracias a cambio de un trozo de pan, lejos de negarse y estar escépticos ante sus propias posibilidades, se envalentonan y retan a sus adversarios de La Cadena Triste como si de un cuadrilátero de boxeo se tratara. El poder suele mostrar al pueblo lo que éste quiere ver, así funcionan las plataformas de entretenimiento en España, capaces de sustituir el rigor periodístico y la calidad de sus programas por absurdos realitys que a corto plazo dejan un desbordante lodazal de burlas. Mi abuela solía decir aquello de “Pan para hoy y hambre para mañana”, no andaba muy lejos de la realidad. Donato era uno de los personajes ciegos de la obra de Buero que acabó vendiendo a su mejor amigo por celos y comida ante la policía, para ser a posteriori condenado a la horca. Veremos cuánto tarda alguna Barbie-superstar en seguir sus pasos.
Sonrientes
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Desde la ventana de mi casa se ve el campo 4 del Annapurna. Y desde la
cocina, desde el baño, desde el cuarto de estar, desde donde escribo esto.
Lo veo ...
Hace 3 horas




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