jueves 31 de marzo de 2011

Ni tan calvo ni tres pelucas



“La UEFA debería preocuparse de algo más que del color de las medias”, afirma en un tono algo impertinente Iker Casillas en alusión al partido clasificatorio para la Eurocopa de 2012 de ayer ante Lituania en el “patatal de Kaunas”. El capitán de “La Roja”, molesto con el organismo supremo del fútbol europeo, arremete duramente -por segunda vez en apenas dos semanas- contra sus directivos, especialmente contra Reiner Koch, delegado de la asociación europea y principal responsable de que ayer a España se le obligara a jugar en un terreno de juego en condiciones deplorables. Lo cierto es que la selección española volvió a caminar de nuevo por el sendero de la victoria –ya van 17 seguidas en clasificatorios- y no hubo que lamentar males mayores. El mundo del fútbol ya está acostumbrado a que los señorones de la poltrona de la UEFA mangoneen a sus anchas a los clubes y selecciones del viejo continente. Y tiene razón Casillas al afirmar que a estos mandamases les interesa que la estética quede por encima de lo deportivo y en ocasiones también de lo humano. Pero hasta ahí. No obstante, España no puede gruñir demasiado cuando el balón podía rodar –suficiente para el colegiado galo- y las condiciones climatológicas eran óptimas. Existe la mala costumbre en nuestro país en hacer de todo una inmensa hipérbole, como si estuviéramos a las puertas del apocalipsis. Con o sin riesgo de lesión, lo cierto es que los jugadores del combinado nacional cobran una millonada anual que debería ser más que suficiente para no dramatizar en el discurso previo al encuentro, o si no que se lo pregunten a la chavalería federada que se bate el cobre cada fin de semana en campos de mala muerte, quienes –en su mayoría- por amor al arte y sin el amparo delicado del agasajo constante hacen rodar el esférico en cualquier terreno de juego, sea cual sea. Modelo medroso de humanidad el que van a heredar las jóvenes promesas del balompié nacional con tanto sollozo y excusa barata, y eso que España dio ayer en Lituania una nueva exhibición de juego, sin importarle las circunstancias que envolvían al choque y mostrando a la parroquia que si se quiere, se puede. Merecedor de infinitos anexos es el caso de los directivos de la UEFA, a quienes habría que echarles de comer aparte, después de haber prohibido, “por motivos protocolarios y estéticos”, lucir camisetas de apoyo a Eric Abidal -central del Barça recientemente operado de cáncer- en el encuentro del Real Madrid ante el Olympique de Lyon en la vuelta de los 1/8 de final de la Champions League. Así es como lucen palmito los de esta tropa, ni tan calvos ni tres pelucas.