El mundo amaneció el otro día con la noticia del 50ª aniversario del primer concierto de The Beatles, ya saben, uno de esos grupos que cuarenta años después de tirarse los trastos a la cabeza, siguen copando las listas de ventas a día de hoy. Llevamos todo un año leyendo un sinfín de efemérides acerca del cuarteto de Liverpool: la conmemoración del primer disco, treinta años del asesinato de John, que si Ringo solo fumaba tabaco… al final, con tanta tontería, terminarán por hacer adorables a los Stones. Al parecer, la gente del buen periodismo solo intenta acordarse de lo que le conviene. Llevamos a las rotativas efemérides de este calibre, pero olvidamos el resto. Ahora resulta que un tipo llamado Gadafi, -para algunos medios, un dictador con cara de malo recién salido de un after-, es el nuevo abusón del patio de oriente medio, un vil y tirano dictador que amenaza encolerizado el personal de la ONU con hundir a Libia, su país. Lo que no recuerdan muchos medios –al contrario de lo que hacen con películas o grupos de música- es que Gadafi lleva más de cuatro décadas sometiendo al pueblo libio y privándolo de libertad, además de ir mangoneando al resto de occidente con la compra-venta de armas o poniendo a precio de caviar el barril de petróleo, y eso, no es pan de hoy. Da la sensación de que los medios actuales no saben sobre qué escribir a no ser que ocurran catástrofes como la de Japón o las guerras en el norte de África, aunque en esos casos, muchos parecen novatos obviando episodios y fechas. Algo así le debe pasar a Sortu, pero a la inversa. La nueva marca de la izquierda abertzale, representada en su mayoría por una tropa que lleva casi medio siglo defendiendo y amparando el uso de la lucha armada de ETA, parece tener ahora más prisa que Usain Bolt en una carrera de 100 metros, con el fin de hacerse un hueco en las urnas y después de haber dejado al resto de los demócratas con las ganas de verlos condenar durante todo este tiempo a los pistoleros. En definitiva, los Beatles llevan siendo buenos desde que tocaron por primera vez en Hamburgo, pese a toda la mano remasterizada que se le quiera meter a la discografía. Gadafi seguirá siendo un tirano hasta el fin de los días, no ahora y la cabra tirará siempre al monte con Sortu. Entretanto, el mundo seguirá mirando hacia otro lado mientras a Japón no lo borre del mapa un tsunami o al libio no se le cruce un cable por televisión. Ya se sabe, los toros se ven muy bien desde la barrera y mientras nos pongamos banderitas niponas en el perfil de Facebook, nos sentiremos un poquito mejor con nuestro propio ego sin que nos salpique la mierda que sacude al planeta, además de ir a la moda o de apostar siempre a caballo ganador, eso sí, siempre a toro pasado.
Sonrientes
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Desde la ventana de mi casa se ve el campo 4 del Annapurna. Y desde la
cocina, desde el baño, desde el cuarto de estar, desde donde escribo esto.
Lo veo ...
Hace 3 horas




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