miércoles 6 de abril de 2011

La incógnita del señor X

26 años después de la primera vista sobre el terrorismo de Estado de los GAL, los documentos clasificados del antiguo CESID siguen sin ver la luz

La sombra de los GAL vuelve a planear sobre el PSOE, en una semana en la que la primera sesión del juicio oral celebrado en la Audiencia Nacional sobre los atentados en Iparralde hace ya 26 años, ha recobrado el protagonismo de antaño. Las declaraciones que ha realizado el ex subcomisario de la Policia Nacional en Bilbao, José Amedo, en las que señalaba con el dedo acusatorio a Felipe González como máximo responsable de los casi treinta asesinatos perpetrados entre 1983 y 1987, además de inculpar a varios dirigentes socialistas de la época, han vuelto a reavivar el debate sobre la autoría de los atentados ante la opinión pública española, complementando con las incendiarias manifestaciones del ex Jefe de Gobierno socialista al diario El País a finales de 2010, donde lamentaba no haber podido “volar la cúpula de ETA cuando pude”. Inesperado pero principalmente duro el correctivo sufrido por los socialistas de cara a los comicios del próximo mes de mayo, en una semana marcada por la renuncia de José Luis Rodríguez Zapatero a la reelección para la Presidencia del Gobierno en 2012. La necesidad de conocer y estar al corriente de todos los entresijos de la trama de los Grupos Antiterroristas de Liberación por parte de la sociedad es inapelable, más aún, tras la suspensión de la investigación decretada por el ejecutivo de Aznar en la primera legislatura de los populares al frente del poder. Difícil tarea la de quitarse de encima la nube que lleva persiguiendo a los socialistas durante más de un cuarto de siglo, la autoría del terrorismo de Estado y una mentira fraguada a marchas forzadas que ha mantenido bajo un silencio sepulcral a toda la cabeza del aparato del Partido Socialista, al igual que el gobierno que lidera Patxi López, quienes siguen sin pronunciarse sobre una cuestión de Estado y lo que aún es más grave, continúan sin condenar una actitud mafiosa que acabó con la vida de 28 seres humanos en una época clave para el devenir del conflicto armado que soporta el país desde hace más de tres décadas. La sospecha sobre la autoría de los socialistas en los crímenes de los GAL no parten como algo novedoso en las declaraciones de Amedo, quien parece preferir el “morir matando”, propio de la época medieval, en un contexto en el cual las víctimas de ambas partes merecen, ya por concienciación humana, el respeto y reconocimiento de una sociedad hastiada y empachada de innumerables corrientes violentas de todos los colores.