Eché de menos durante la última primavera algún que otro reportaje conmemorativo y recordatorio sobre la primera –y única- Champions League de balonmano que logró el extinto Portland San Antonio hace ya 10 años. Llama malamente la atención cómo los medios de comunicación locales no hacen eco a una efeméride semejante y dejan espacio a las nimiedades más banales del mundo del fútbol. Pero ya sabemos qué es lo comercial –ojo, no lo importante- y lo que vende en nuestra tierra. Somos capaces de dejar en el olvido a un equipo que logró 2 Ligas ASOBAL, 1 Champions League, 2 Recopas de Europa, 1 Supercopa de Europa y 2 Copas del Rey y 3 Supercopas de España, además de subcampeonatos continentales o nacionales de la mano de ‘Zupo’ Equisoain, vilipendiado por la ignorante masa sabionda y añorado por el resto de los intelectualoides del 40x20. “Otro vendrá, que bueno me hará”, debió pensar el técnico navarro tras su marcha y la posterior debacle que llegó de la mano de una gestión directiva en decadencia o la nulidad deportiva que conllevó las contrataciones de Cabanas y Villaldea durante los años 2008 y 2010. La entidad antoniana ha sabido reinventarse y volver a sus orígenes para sobrevivir entre los más grandes, todo ello gracias a la entrada en el club de nuevos gestores, rebosantes de ilusión y ganas que pudieron sacar de la UVI a un San Antonio que incluso llegó a sopesar la posibilidad de su desaparición y posterior fusión con el otro equipo de la capital del antiguo reyno, pero eso ya es otra historia para otro post.
Nos centramos en el verano del año 2000. Portland San Antonio, subcampeón de Liga ASOBAL frente al ‘Dream Team’ de Valero Rivera, viene de lograr el primer título continental de su historia; la Recopa de Europa, ante el Dunaffer húngaro del cubano Vladimir Rivero en una final a doble partido de infarto. Después de lograr en la ida una cómoda renta reflejada en el electrónico del Pabellón de la UPNA, los albiazules tuvieron que sufrir de lo lindo en Hungría su primer entorchado europeo. Norklit y Villaldea –quienes semanas después dejarían el club para dar paso a Hombrados y Richardson- fueron los protagonistas de aquella antológica tarde. Tras el triunfo, el margen de mejora por parte del club era inmenso, todo ello gracias a una chequera con excelsos fondos que permitió en los años venideros traer a lo mejor del mercado europeo (Jovanovic, Boessen, Kjielling, Vugrinec, Kasper, Lozano o Jorgensen, entre otros). El malogrado Fermín Tajadura y ‘Zupo’ Equisoain confeccionan en un rincón de la nueva sede en la Calle Amaya la que será, ante todo pronóstico, la mejor temporada de la historia de la sociedad albiazul. Desde hace meses, los rumores sobre la contratación de Jackson Richardson por parte de Portland San Antonio va cogiendo forma. Algunos afirman que el francés está atado desde el Europeo de Croacia’2000. Equisoain y Tajadura gestionan la ardua operación en la fábrica de Adidas de París, donde espera el central galo. Jackson pregunta al técnico navarro el por qué de su interés, ‘Zupo’ le responde un “queremos ser campeones de Europa y tú nos tienes que ayudar”. El capitán de la tricolor no duda un solo instante y rubrica su firma en un precontrato. El nuevo proyecto de los antonianos ya tiene cara y es presentado a finales de junio en una sala de prensa cedida por parte del Hotel Blanca de Navarra que está a rebosar. Richardson portará el ‘14’. A esta contratación le seguirá la de José Javier Hombrados, por quien el club ha desembolsado una importante suma económica para hacerse con los servicios del cancerbero del Prosesa Ademar León. Por primera vez, Portland San Antonio puede mirarle a los ojos al Barça, el equipo que venía de ganar los 7 títulos, un plantel que se había hecho con las últimas 5 Copas de Europa y Ligas ASOBAL, un ente inquebrantable, sin fisuras, tremendamente físico, poseedor de una técnica depurada entre sus filas, ordenado tácticamente como si se tratase de un escuadrón de combate y con el amparo financiero de unas arcas culés que nunca dejan de lado a la sección más laureada del club catalán. Hombrados y Richardson se unirán al elenco de estrellas que ha ido formando Equisoain en apenas tres años, compuesto por los Garralda, Iakimovic, Buligan, Kisselev, Mainer o Ambros Martín, quienes cuentan con unos gregarios de lujo como Alberto Martín, Fernando Barbeito o Iosu Olalla.
El equipo ya está listo para el primer envite, el cara a cara más esperado durante los últimos meses entre antonianos y culés que, curiosamente, se verán las caras en la final de la Supercopa de Europa de Clubes, cita que albergará Pamplona en el otoño de la 2000/2001. Portland San Antonio acude al evento como campeón de la Recopa de Europa y con la vitola de club organizador. En la seminfinal derrotan al campeón croata, el Metcovic Jambo de Goluza, a quienes humillan en una primera parte de ensueño para los de ‘Zupo’, reduciendo a la grotesca cifra de 9 goles en el cómputo general de los primeros 30 minutos de encuentro a los croatas. El partido es un paseo para los albiazules, a quienes ya esperan los pupilos de Rivera en la finalísima del domingo. A partido único, todo puede ser, pero el FC Barcelona mantiene la incontestable racha de imbatibilidad europea durante el último lustro, nadie ha podido desalojar del cetro continental a los azulgranas desde 1995. La final sirve como carta de presentación ante la afición pamplonesa de Jackson Richardson, quien se erige como estrella indiscutible del torneo llevando en volandas hacia la victoria al cuadro que dirige ‘Zupo’ Equisoain. Tras 60 minutos dominados de principio a fin por los locales, Portland San Antonio golpea primero y se adjudica la primera de las glorias del curso 2000/2001. El 28-24 final deja en el paladar del aficionado navarro una degustación insólita hasta la fecha, el tercer título en apenas dos años y toda una ilusionante temporada por delante. Los culés comienzan a ver peligrar su reinado.




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