Sin hacer ruido, sin despertar del sueño a nadie. De pronto
copas las pantallas de miles de hogares saludando y dando la mano a Casillas,
Ramos o Benzema. Te haces mayor al instante, te acuñan el 27 y te lanzan al
ruedo, a lidiar junto a la manada más jodida del puto planeta. Eres un orgullo,
un don, un reflejo y un regalo. Una oportunidad que nos hace vivir a muchos a
través de tus ojos los sueños de cualquier niño. No te voy a regalar unas
líneas inmerecidas, todo lo contrario. Tampoco voy a decirte lo de todos, no.
Solo puedo agradecerte el hecho de habernos brindado a todos el momento
irrepetible de saborear desde nuestra pequeña atalaya las mieles del éxito,
gozo, orgullo y humildad, de esa que destilas desde que la pelota era más
grande que tú. Eres un grande, de rojo o de blanco, con botas o sin ellas. Para
mí siempre serás el puto héroe de la clase. Solo quienes no cejaron en su
intento de continuar tras la senda que conduce al sueño, y aquellos que jamás
perdieron un ápice de su esperanza triunfaron en sus respectivas vidas. Eres el
único que conoce el ‘ying y el yang’ del deporte, el “búscate equipo” a final
de temporada (y por partida doble) o el “titular en el Bernabeu”. Recuerda el
génesis, tenlo presente. Mientras tanto seguirás abanderando en primera fila
nuestros sueños.
Serrat en el tren
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No es bueno hablar de oídas. Cuando se está con el protagonista... es otra
historia. Por ejemplo, no es lo mismo contar este viaje de Joan Manuel
Serrat qu...
Hace 6 horas




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