Ayer terminé la segunda parte del documental que dirige
Martin Scorsese sobre George Harrison, ‘Living in a material world’. Lo cierto
es que descubre facetas del beatle que hasta la fecha eran poco conocidas, tal
vez debido a la sombra siempre eterna y alargada del grupo al que perteneció,
pero ahonda en el misticismo exagerado de una persona que se pasó toda una vida
buscando la respuesta a una cuestión insatisfecha, inacabada y sin contestación:
la existencia. George recorrió más de medio mundo con el único fin de
reencontrarse y ubicarse en un planeta que no consideraba suyo, un mundo
material del que huyó –con la boca pequeña y con una fortuna incalculable-
hasta el día de su muerte a finales de 2001.
No obstante, creo que Scorsese aborda muy por encima algunas
de las áreas de la vida del guitarrista, y que ni toca otras tantas, como la
gran adicción que supuestamente tenía el menor del cuarteto de Liverpool sobre
la cocaína, amén de otro tipo de sustancias excesivamente dependientes. Se
echan en falta diálogos y conversaciones con celebridades que fueron vitales en
la vida y obra de George. La muerte de John la tocan muy por encima, la
relación con Macca tras la ruptura del grupo ni se menciona, de la posible
reunión del grupo 0, la negación absoluta de George o sobre la boda de Clapton
y Patty Boyd, su mujer.
En cualquier caso, el documental deja un regusto edulcorado
en el paladar, en ocasiones excesivamente azucarado, sin querer mancillar el
legado una imagen construida para ser adorada en la posteridad. George era un
buen guitarrista, un compositor notable y quién sabe si funcionó bien o mal en el
mundo de las finanzas, pero compararlo con la grandeza del tándem
Lennon/McCartney es exagerado y mezquino. A excepción de su primer álbum en
solitario, ‘All things must pass’, tremendamente tremendo, y alguna contada excepción en sus posteriores
discos, creo que se exagera la obra del beatle (al igual que se exagera la
carrera en solitario de John Lennon) al elevarla al altar de una música de la
que renegó intermitentemente.




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